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Ayuntamiento de Guadalajara, omiso ante la destrucción de fincas patrimoniales: experta

Por  ,7 abril 2012 5:40 am 0

Alejandro Velazco.-

Derribaron sin permiso otra casa con valor histórico en la colonia Americana, denuncia la Secretaría de Cultura. foto: Arturo Campos Cedillo.

Un conjunto de cinco casas con un jardín compartido en la parte central, obra de Pedro Castellanos Lambley (1902-1962), honoris causa por el Colegio de Arquitectos de Jalisco, fue derrumbado el pasado miércoles.
El gobierno de Jalisco, en su página de Internet, resalta el valor del trabajo de Castellanos, sin embargo, según la arquitecta Mónica del Arenal, se permite la destrucción de sus casas con valor artístico por obtener mayores ganancias: “el inmobiliario es un negocio de mucho dinero y es lo que ha mandado en los últimos años en Guadalajara, es más rentable construir una torre de departamentos que restaurar una finca con valor patrimonial”,
Añade que es aberrante lo que se está haciendo con los patrimonios históricos de las colonias Americana, Chapalita y Lafayette.
Algunos de los casos más graves de destrucción de patrimonio histórico en la ciudad en los últimos dos años son: la Casa Gleason, ubicada frente al Mercado Juárez, y Villa Beatriz, una casa de finales del siglo XIX con un anexo del propio Castellanos de los años 30, en avenida Vallarta y Atenas, que fue derribada para construir un edificio del gobierno del estado.
Otra en Guadalupe Zuno y General San Martín, demolida para tener un estacionamiento.
Además de una casa en la glorieta Chapalita, del ingeniero Guillermo Blanco Morán, derrumbada para poner una bodega de útiles escolares en el Parque Juan Diego; y la Casa Maisterra, destruida por la construcción del condominio Horizontes Chapultepec.
A esta lista se añadió esta semana la privada ubicada en la calle José Guadalupe Zuno, a media cuadra de avenida Chapultepec; según Del Arenal, experta en conservación de patrimonio, quienes hicieron los trabajos fueron los dueños del bar Orage, ubicado en la misma manzana, presumiblemente para la ampliación de su estacionamiento.
“Es muy absurdo demoler cinco casas de excelente calidad arquitectónica para hacer un estacionamiento”, recalca la académica.
De la obra de Castellanos sobreviven alrededor de veinte residencias y dos trabajos de este tipo, Del Arenal relata: “era una privada de cinco casas que compartían un patio central, de un arquitecto muy importante de inicios del siglo XX, cuatro conjuntos habitacionales de este tipo (conjuntos de viviendas que comparten un área común)”
Una de ellas fue demolida en los años noventa, y de estas que estaban en perfecto estado, explica, ya había sospechas de que querían hacer algo con ellas “pues estaban deshabitadas desde hace un año”.
En una foto aérea se puede observar que el estacionamiento del bar Orage está conectado a las fincas demolidas, además, según relatos de los vecinos, camiones con material entraban y salían de ahí.
Las obras en dicho lugar ahora lucen resguardadas por la policía municipal y con sellos de clausura por parte de Obras Públicas de Guadalajara.
Del Arenal, quien también es habitante de la zona, recuerda que el ayuntamiento debe ser el encargado de vigilar este tipo de bienes patrimoniales: “es una finca que está inventariada en el listado básico de inmuebles con valor importante, ya sea por su antigüedad, por su autor, por su estilo. Esta finca en particular es un Inmueble Artístico Relevante, si quieren hacer cualquier tipo de obra se tiene que pedir un permiso y hay que pasar por el Comité del Centro Histórico”.
Sin embargo, existen casos en que los permisos se han otorgado en forma para demolición de fincas catalogadas con valor importante. Un ejemplo, dice Del Arenal, es la Casa Gleason, que data de 1910.
“En ese caso Obras Públicas y Secretaría de Cultura sí dieron permiso, es muy contradictorio, en estos dos casos eran inmuebles con valor altísimo, una con permisos y otra sin permisos, pero el resultado al final de cuentas es el mismo”, añade.
Señala que el mayor problema es que no existen repercusiones reales. Hasta el momento nunca se ha sabido de alguna sanción emitida por derrumbar obras históricas: “un promotor dice ‘no me pasa nada, puedo demoler parcialmente o casi totalmente y no pasa nada’, no hay una repercusión legal real, por eso siguen adelante, no pasa de que en los periódicos salga una nota o los vecinos nos quejemos, si vas y haces una denuncia a la Secretaría de Desarrollo Urbano tardan meses en responderte”.
Y pone en la mira de los ciudadanos otra edificación en peligro: “la que sigue, si no nos ponemos abusados, es la que está en Vallarta y Robles Gil, una casa ecléctica amarilla que tiene las ventanas ya tapadas con madera”.
Según Del Arenal el gobierno está “matando la gallina de los huevos de oro”, pues la zona de las colonias Americana y Lafayette son populares para los turistas “por su ángulo de ciudad y su equilibrio entre usos y servicios”, sin embargo, insiste, “se prefieren las ganancias económicas y no la calidad de vida”.

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