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Exclusivo para bicicletas

 

Rojo. El ciclopuerto con forma de bicicleta fue instalado afuera del Darjeeling Tea Room, diseño de Arturo Gómez..

  • Los ciclopuertos en la ciudad son una historia reciente

La bici encadenada a los postes era una imagen recurrente. Los ciclopuertos en la ciudad son una historia reciente, todo comenzó en 2008 con cinco estaciones, hoy cuenta con 35

GUADALAJARA, JALISCO (06/ABR/2012).- Un rectángulo verde sobre la calle marca los límites de un nuevo espacio exclusivo para los ciclistas. El área que solía ser un cajón de estacionamiento destinado a un conductor de automóvil, es hoy un ciclopuerto que beneficia hasta a ocho usuarios de la bicicleta.

También en banquetas, plazoletas y puntos estratégicos, como las salidas de estaciones del Tren Ligero o el Macrobús, se ha instalado gradualmente el mobiliario urbano fabricado por la empresa tapatía BKT Bici Pública, ya sea que el financiamiento para hacerlo venga de las administraciones municipales, los negocios que lo solicitan, o la misma empresa mediante su programa de préstamo de bicicletas Bikla.

Hasta hace seis años, los ciclopuertos en Guadalajara eran prácticamente inexistentes. Tanto la Vía RecreActiva — en funcionamiento desde 2004— como el impulso al uso de la bicicleta por diversas organizaciones ciudadanas, son factores que han contribuido con su aparición.

El fundador de BKT —hasta el momento la principal empresa que se ha dedicado a la fabricación e instalación de ciclopuertos en la ciudad—, Mario Delgado recuerda que en los inicios del proyecto, en 2006, era raro que alguien considerara útil  “gastar en esos fierros”.

Para Delgado y sus socios, Rodrigo Vázquez y José  Bru, era necesario encontrar una metodología que convenciera a instituciones públicas y privadas de su hipótesis: que entre más ciclopuertos existieran en la ciudad, habría también más usuarios del biciclo. “Creemos que las bicis en los ciclopuertos pueden despertar algo en la gente que no anda en bici; ser una motivación para los que pasan a pie o para los que sufrieron para estacionarse”, dice el diseñador industrial Mario Delgado.

Con el objetivo de poner su producto en circulación, los integrantes de BKT comenzaron a realizar acciones paralelas. Se desarrolló una herramienta digital en internet, donde es posible consultar la ubicación de los sitios instalados (http://bktbicipublica.com/red-de-ciclopuertos.php); y en algunos de ellos —los contratados por la pasada administración— se incluyeron paneles con información de los sitios de interés cercanos, con el tiempo que le tomaría al usuario pedalear hasta allí.

Los jóvenes empresarios lanzaron también el sistema de préstamo de bicicletas Bikla, una iniciativa financiada por ellos mismos con el apoyo del sector privado. “Viendo lo que pasaba en otras partes del mundo, se nos ocurrió poner este sistema de bicicletas públicas donde ya teníamos ciclopuertos”, explicó el administrador José Bru, sobre un proyecto que inició en 2008 con 30 bicicletas y cinco estaciones, y que al día de hoy cuenta con 100 vehículos y 35 puntos de embarque.

La participación económica de restaurantes, cafés y centros culturales donde se ubican las estaciones de Bikla y otros ciclopuertos, ha sido fundamental para la red. Pero también los negocios se ven beneficiados al contar con este servicio y darse a conocer entre los cerca de tres mil 300 usuarios del sistema de préstamos, así como entre los ciclistas en general.

Dignificar e impulsar la bicicleta

En la página de BKT se cuentan 336 sitios de ciclopuertos, la mayoría de ellos localizados en el municipio de Guadalajara, y cerca de 20 en Tlajomulco.

Para Mario Delgado, la existencia de este mobiliario dignifica el uso de la bici como vehículo, particularmente los instalados desde octubre pasado por el Ayuntamiento de Guadalajara, en coordinación con la Dirección de estacionamientos.

“Sí es un hecho simbólico que estén en la calle, ¿por qué siempre se han puesto en espacios residuales cuando al final es un vehículo, y todos los vehículos tienen lugar en la calle?”, se preguntó Delgado, “es el famoso dilema que el espacio público está siendo usado por un bien privado”.

Según el diseñador, la medida es también una demostración de las intenciones de la actual administración de impulsar la bicicleta como un medio de transporte alternativo.

Además de venderle al municipio 800 unidades fabricadas con acero al carbón y hule vulcanizado, los integrantes de BKT realizaron un estudio basado en criterios de seguridad, vialidad y factibilidad, con el objetivo de determinar la ubicación de los 200 sitios proyectados. Para esto “se hicieron recorridos en bicicleta, a pie, se consultaron los ciclopuertos existentes y las ciclovías proyectadas”, explicó Delgado.

La mayoría han sido ya instalados, principalmente dentro del perímetro que marca otro proyecto ciudadano: Zona 30, el cual pretende instaurar un área de tráfico tranquilizado, donde ningún vehículo podrá circular a más de 30 kilómetros por hora. El polígono se delimita al Norte en la calle Juan Álvarez, al Sur en Avenida La Paz, al Poniente en Calzada Federalismo y al Oriente en la calle Juan Díaz Covarrubias (a cuatro cuadras del mercado San Juan de Dios).

Demandas insatisfechas

No han faltado los negocios que, al observar la proliferación de estos ciclopuertos sobre las calles, han solicitado al ayuntamiento instalar uno al exterior de su local. “Es una reacción positiva”, comentó Delgado, “el riesgo es que este tipo de demandas no sean correspondidas”.

Lo anterior le sucedió al Darjeeling Tea Room, casa de té y restaurante ubicado en Morelos 1491, entre Colonias y Progreso. Uno de sus socios, Luis Ortiz, explicó lo sucedido cuando se solicitó la instalación de un sitio: “El Gobierno llegó y puso los tubos de BKT aquí abajo, en frente de una estética, pero cuando nosotros los pedimos nos mandaron la cotización de BKT, y teníamos que pagar mil 200 pesos por tubo”, dijo.

El restaurante optó entonces por instalar un ciclopuerto original, diseñado por Arturo Gómez, que se acerca más a una escultura por su forma de bicicleta. La nueva solicitud de pintar de verde el rectángulo para colocarlo en la calle —igual que el resto— no se concedió hasta después de varios meses de insistencia.

En otros negocios, por el contrario, los ciclopuertos fueron instalados sin ni siquiera una notificación por parte del municipio. Es el caso de La Panadería, también ubicado en la Colonia Americana, cuyo encargado confirmó que “no lo pedí pero nos cayó perfecto que lo pusieran”, pues además de ser útil para sus clientes, su vecina ya no le reclama por ocupar ese cajón de estacionamiento.

A vuelta de rueda
Ciclovías

El avance en la construcción de ciclovías en la ciudad es lento. A tres años de la existencia del Plan Maestro de Movilidad No Motorizada, suman apenas 56 kilómetros de rutas para pedalear, de los más de mil 500 kilómetros proyectados.

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