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Por anomalías, revocarán licencias a locatarios de la Plaza Guadalajara

La mayoría de los locales de la Plaza Guadalajara lucen abandonados o son utilizados como bodegas por parte de vendedores ambulantes.

  • Inspectores, insuficientes para combatir ambulantaje

El secretario general del Ayuntamiento tapatío reconoce que comerciantes informales utilizan este espacio como bodega para almacenar sus productos

GUADALAJARA, JALISCO (07/FEB/2012).-Debido a que los locales subterráneos de Plaza Guadalajara son utilizados por comerciantes ambulantes para almacenar la mercancía que venden en plena vía pública, el Ayuntamiento tapatío prepara un proyecto para que estos espacios les sean retirados y reasignados a personas que sí les den el uso para el que fueron construidos.

Sin aceptar que el proyecto de este espacio comercial bajo la Plaza Guadalajara es un fracaso, el titular de la Secretaría General del Ayuntamiento tapatío, Roberto López Lara, señala que “estamos a punto de iniciar con un proceso de quitar concesiones y locales. En la pasada sesión (de Ayuntamiento) ya se aprobó  (un proyecto) y ahora sólo estamos a unos días de poder publicarla para comenzar a operar”.

Señaló que varios locales no corresponden a los giros que el Ayuntamiento tiene dados de alta, además de que muchos de los espacios están abandonados.

“Hay locales que no corresponden con los giros que se otorgaron. Vemos lugares donde se ponen tatuajes, estéticas donde se ponen uñas, y hay muchos locales abandonados y aún tenemos una lista de espera de personas que quieren entrar ahí”.

Respecto al hecho de que ambulantes utilicen los locales comerciales como simples bodegas para almacenar mercancía, López Lara lo reconoce: “Siendo sinceros, la verdad es que sí”.

Además, el funcionario tapatío acepta que el personal con el que cuenta el Ayuntamiento para hacer frente al creciente problema del ambulantaje en el Centro Histórico resulta insuficiente.

“Es cierto que en los últimos días nos ha crecido mucho el ambulantaje, pero tiene que ver con nuestra capacidad. Tenemos 25 inspectores sólo en el Centro Histórico y 90 para toda la ciudad. Los recursos no alcanzan para contratar más personal”.

— Es decir, ¿el Ayuntamiento está rebasado por el comercio ambulante?

— (Sonríe) No, no… no es que estemos rebasados, es que hacemos lo que está en nuestras manos con los recursos que tenemos. Lo que sí te puedo decir es que hay grupos que controlan las calles y que operan como si fueran una mafia. Nosotros todos los días levantamos infracciones, tenemos dos operativos diarios. En la temporada navideña levantamos 275 infracciones y 38 carritos.

— En días pasados EL INFORMADOR publicó que hay cuatro grupos que controlan las calles de la ciudad, ¿usted lo reconoce?

— Yo no creo en los líderes, yo no me siento a platicar con ellos. Pero sí, es verdad que Crendo Cortés y Salvador Cabrera tienen sus grupos y se reparten los espacios. ¿Qué hacemos nosotros? Este tipo de operativos que te comento, porque ellos están aferrados a enfrentar al municipio y yo tengo un reglamento que cumplir.

— ¿En qué momento detonó el ambulantaje?, ¿por qué se ve más cada día?

— Creo que (a partir de) la manifestación de los artesanos (julio de 2011), pero cuando empezamos a entrar fuerte en el Centro (con los operativos) pues nos armaron manifestaciones, porque ellos saben que no vamos a ceder. El 22 de diciembre vinieron aquí (al Ayuntamiento) y complicaron las vialidades, pero yo tengo un reglamento.

— Pero en el retiro de los artesanos se excedieron con la Policía, ¿no?

— No, yo creo que sólo aplicamos la ley. Además fue muy rápido, cosa de tres, cinco minutos. Yo tenía a Crendo aquí en mi oficina y estábamos platicando, y de repente supimos que agredieron a los policías y tuvieron que responder. La verdad es que habíamos sido tolerantes con ellos porque son grupos desprotegidos, pero hubo un momento en que se salieron de control; uno pasaba por el Callejón (del Diablo) o por el Teatro Degollado y veía a los niños que usaban las fuentes como alberca, o las señoras que colgaban sus ropas en los monumentos, y eso no lo íbamos a permitir.

— Ellos lo acusan a usted de proteger a Salvador Cabrera como líder de los comerciantes ambulantes en la Calzada.

— Claro, es normal que ellos piensen eso, porque les estamos quitando sus espacios. Y cuando vamos y quitamos a los de la Calzada seguramente Chava Cabrera te va a decir que estamos protegiendo a los artesanos o a los wiraritas (sic) del Expiatorio. Y no, solamente estamos haciendo nuestro trabajo.

— ¿Y por qué no entran con la misma fuerza en la Calzada?

— Porque allá se manejan otros intereses, allá los comerciantes son distintos, mucho más agresivos, y lo que encontramos no es venta de comida ni de ropa, sino de otras cosas.

— ¿Droga?

— No quisiera contestarte eso porque no me corresponde, pero lo que te puedo decir es que no es tan fácil. Nosotros cuando podemos hacer uso de la fuerza pública simplemente ponemos a disposición de la Procuraduría a las personas junto con lo que les encontramos

PARA SABER
Cinco años sin resultados

Los locales comerciales subterráneos en la Plaza Guadalajara fueron inaugurados en noviembre de 2006, con el objetivo de reubicar a los comerciantes ambulantes del Centro Histórico tapatío.

CRÓNICA
Operativos “fantasma”

La familia Ramírez pudo gastar 300 pesos o más por unas papas fritas, tres boletos para entrar al cine y después de ver la película, adquirir un globo de helio para el único hijo y el pago del estacionamiento de cualquier plaza comercial. Pudo haberlo hecho, pero no lo hizo. Prefirieron caminar por el Centro Histórico y comprar unas papas por 15 pesos a una indígena de nombre Guadalupe, pagar 10 pesos por la película Alvin y las Ardillas 2, en su versión “pirata”; después, adquirir un globo en forma de guitarra luminosa al pequeño Eduardo por cinco pesos, y de regreso desembolsar cinco pesos más para un franelero que les cuidó el vehículo. Lo que pudo rebasar los 300 pesos no fue más que 35.

Por eso, el abogado Efraín Ramírez, de 35 años de edad, con seis de casado y ocho mil pesos de suelo mensual, dice que “pues cómo no va a convenir, el dinero no está como para andarse regalando”. Y así, poco a poco, el monstruo del comercio informal sigue dejando en Jalisco cuantiosas pérdidas a los comercios establecidos, que en 2010 ascendieron a 74 mil millones de pesos, según un informe de la Cámara de Comercio de Guadalajara.

Roberto López Lara, secretario general del Ayuntamiento de Guadalajara, afirma que desde diciembre tiene un operativo permanente donde los inspectores, acompañados por policías municipales, caminan por las calles del primer cuadro de la ciudad en busca de comerciantes “golondrinos”, aquellos cuyas mercancías son extendidas en el suelo y quienes al ver al personal del Ayuntamiento lanzan chiflidos para salir corriendo y no ser capturados.

Sin embargo, lo que pudo observar este medio el pasado 2 de febrero es que hay operativos del Ayuntamiento tapatío que son “fantasma”. Un ejemplo: a las 18:20 horas un grupo de dos inspectores y cuatro policías caminaron por la Calzada Independencia, en la banqueta del lado Poniente, de Prisciliano Sánchez a Madero. A cada paso de estas seis personas el chiflido de los ambulantes no paraba para alertar a otros vendedores. Todos recogían sus mercancías y luego se sentaban en la banqueta a esperar que la autoridad pasara.

Los seis policías e inspectores llegaron así a la esquina de la Calzada Independencia y  Madero, y ahí se quedaron. Ya no avanzaron. Una cuadra después 30 comerciantes ambulantes sacaron playeras rojas con un logo que decía “Unión de tianguistas amigos de la Calzada Independencia”. Se ubicaban en la esquina de la calle Trinidad Villa Gómez, y ahí, ambulantes no “golondrinos”, siguieron vendiendo como si nada. La playera roja les sirvió de escudo anti-inspectores.

Los inspectores y policías que integraban el operativo se detuvieron en la Calzada Independencia y Madero para de ahí ya no avanzar más. Los “golondrinos”, quienes no portaban playera roja, no pudieron sacar sus mercancías y exhibirlas en el suelo, pero a los agremiados en la “Unión de Tianguistas amigos de la Calzada Independencia” nadie los molestó, a pesar de que sólo ofrecen celulares de dudosa procedencia.

Un día después, y cuestionado por este hecho, Roberto López Lara sólo dijo: “Es que estamos limpiando primero la Calzada, luego vamos por las callecitas”. Anotó el nombre de la agrupación en un papel y aún con la grabadora encendida solicitó no publicar esta historia, porque anunció que planean una “estrategia dura”.

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