Inicio > Columnas > En defensa de la arquitectura

En defensa de la arquitectura

Por Alfredo Hidalgo Rasmussen alfredo@infolectura.org

Hace unos días compartí en Twitter: “La arquitectura es una profesión que necesita una reconversión”, muchas coincidencias ante esta añeja inquietud que tiene que ver con lo incompetente que hoy resulta  la práctica de la arquitectura, (incluido el urbanismo, arte urbano, paisajismo, etcétera), en ciudades como la nuestra. No es un problema de la arquitectura, sino de la forma en que se practica y no se respeta, un problema de cómo se enseña y aprende, cómo se valora, cómo se desarrolla, cómo se regula, cómo se defiende…
Recientemente ha sido noticia el irresponsable derribo de una finca histórica por parte del Colegio de Notarios, así como la desinformada manera en que se intervinieron tres obras del arquitecto Fernando González Gortázar.  Los hechos no son novedad en ésta ni en otras ciudades en que también se atenta contra el patrimonio urbano y arquitectónico, como el caso del derribo de la Escuela de Artes en Oaxaca de  Mauricio Rocha. Este tipo de actos, producto de la ignorancia, la irresponsabilidad, el des (interés),  ha generado en la opinión pública rechazo. El texto de González Gortázar publicado en EL INFORMADOR (14 de enero de 2012) señala que es una violación a la Ley Federal de Derechos de Autor la cual “impide que las obras de creadores vivos sean modificadas o destruidas sin el consentimiento de éstos”. En su texto denomina estos inexplicables actos, como “ejercicios patrimonialistas del poder” que, finalmente, están “injuriándonos a todos”.
El 17 de abril de 1990 en La Jornada, González Gortázar publicó un texto en defensa a las Torres de Satélite que los vecinos querían alterar. Señala como la obra había sido víctima de un proceso de alteraciones constantes, donde la pintura obedecía a la voluntad de los donantes y no al color original, además, su entorno había sido modificado. Citó a los autores Luis Barragán, quien dijo: “Actualmente han cambiado los colores y con ello ha cambiado todo”; Mathias Goeritz, quien afirmó: “Que las pinten como les de la gana”, bajo la idea de que “el arte público tiene vida propia”.
González Gortázar concluye que si bien las Torres ya no le pertenecen a sus creadores, sino a la cultura de México y del mundo, “eso nos da derecho a exigir que sean valoradas”. Mismos argumentos utilizo para defender ahora su obra y  la de tantos creadores, por ese derecho que tenemos al ya no ser de ellos, son de nosotros, como lo es la ciudad y su imagen urbana; sus plazas y parques; sus avenidas y árboles. Como dijo uno de los más importantes arquitectos del siglo XX, Louis Kahn: “Cuando perdemos la arquitectura, perderemos también la ciudad.
Parece que inició un diálogo con la autoridad municipal a invitación el Colegio de Arquitectos, siento que sea para “resanar tardíamente” y no para crear nuevos íconos, siento que la ciudad/metrópoli se esté construyendo con improvisaciones, donde autoridades no abren los espacios para los creadores y profesionales de la ciudad y donde inversionistas se sienten arquitectos. Ambas actitudes desconocen y ponen en riesgo el potencial de la arquitectura y el significado de la ciudad.
Anuncios
Categorías:Columnas Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: